Vosotros, pues, no os preocupéis por lo que habéis de comer, ni por lo que habéis de beber, ni estés en ansiosa inquietud. Porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo; pero vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de estas cosas. Mas buscad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas. (Lucas 12:29-31).En el mundo donde estamos las preocupaciones están a la orden del día; vemos personas desesperadas por un empleo, otras por un cambio de empleo, otras por una situación familiar, otras porque no tienen el dinero suficiente para asumir ciertas responsabilidades, otras porque no logran cambiar su situación, otras porque necesitan salud, otras porque requieren una salida. El punto es que todos en algún momento pasamos por ese momento inquietante de preocuparnos.

Pero el maestro Jesús nos da una palabra de esperanza; No te preocupes. ¡Qué poder y firmeza existe en estas palabras! Y nos recuerda que las demás personas pueden que anden preocupadas pero nosotros no debemos hacerlo porque para él somos especiales no comunes, pero ¿Porque no somos comunes? Pues la misma fe en él nos hace seres diferentes, porque cuando creemos en Dios y en su poder sobre nuestras vidas, pasamos del plano terrenal a vivir en el plano sobrenatural; empezamos a depender de él y de sus milagros, de él y su poder y no de las circunstancias que nos rodean ni de lo que la gente en el mundo llama realidad. Empezamos a andar por fe, no más por vista. Por tanto él desea recordarnos que él conoce ya lo que necesitamos, lo que nos hace falta, lo que anhelamos. Entonces si el rey del universo sabe tu situación, ¿Para qué preocuparte? La actitud que él quiere ver es de total confianza, descanso, paz, en que el suplirá, proveerá todo lo que te falte conforme a sus riquezas en gloria. Estamos hablando que él que nos dice que no nos preocupemos es el dueño del oro y de la plata (Hageo 2:8).

Él nos sigue dando otra recomendación mas y es que busquemos su reino, es decir; que busquemos su presencia, que nos llenemos de él, que nos mantengamos en oración, que lo pongamos a él como prioridad por encima de la misma necesidad, que nos deleitemos en él y entonces el suplirá lo que te hace falta, él lo añadirá a tu vida, pues tu todo debe ser él.

Vamos desde hoy a dejar de preocuparnos y vamos a ocuparnos en buscar más de la presencia del que tiene las llaves de cada situación en nuestras vidas. Vamos a ocuparnos en orar sin cesar, vamos a buscar constantemente su rostro. Recuerda: Cada vez que quiera venir la inquietud, la desesperación, responderle: Yo no me preocupo porque mi padre es el dueño del oro y la plata y el suplirá todo lo que me pueda faltar. Mi Dios es real!

Rosaura Santos Reyes

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *