Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible. Mateo 17:20

¿Cuál es tu monte hoy? ¿Cuál es la situación que deseas que por fin se mueva de tu vida? ¿Cuál es la situación que te está robando la fe? ¿Cuál es la situación que se levanta como un monte alto y te desafía a no dejarte tomar los regalos de Dios?

Hoy el Señor te invita a tener fe. Fe en que todo tiene solución en Cristo. Fe de que en Cristo todo es posible. Fe en que la última palabra sobre tu vida la tiene Dios.

Hoy es el día señalado por el Señor para hacer algo grandioso a tu favor. Hoy es el día para que le digas a tu monte que se mueva de tu camino, que vas en conquista de todo lo que Dios tiene para ti. Mira si es poderoso lo que Dios te está diciendo, que te está hablando de un monte y de un granito de mostaza. Un monte es una elevación natural del terreno de gran altura, algo que sobresale de lo que le rodea, compuesto por rocas, piedras, arboles, etc. Y el grano de mostaza es una semillita cuyo tamaño es menor al tamaño de un granito de arroz. ¿Te lo imaginas? DIOS en su inmensa sabiduría está usando algo tan grande como un monte, que se puede mover, mudar, desplazar con tan solo activar algo tan chiquitito como una semillita de mostaza; para decirte que NADA ES IMPOSIBLE si puedes tan solo tener un POQUITO de FE.

Entonces, dile a lo que está en tu vida que deseas que hoy se mueva; Oye monte (y agrégale el nombre de tu situación) en el nombre de Jesús declaro que tú te vas a mover de mi vida ahora y de mi casa y que el propósito de Dios para mi vida se va a cumplir. Yo le creo a Dios y sé que él se agrada cuando le creo. Su palabra me dice que como yo crea será hecho y ahora yo creo que este monte se derrumba, que se abre una puerta grande para mí y que todas mis circunstancias comienzan a ser cambiadas en bendiciones por la mano poderosa de mi Cristo Jesús. Yo me declaro una persona de fe, una persona que cree que nada puede derribarme pues tengo fe y me refugio debajo del amparo de mi Dios. Yo mantengo mi fe, yo me mantengo creyéndole a Dios, yo decido creerle a mi Señor, yo decido que hasta hoy viví con lo viejo, con lo negativo, con lo obsoleto, con lo común, con lo vacío, con lo deprimente, con la rutina, con lo incomprensible. Hoy Dios hace por mí. Yo lo creo! En el nombre de Cristo Jesús. Amen y amen.

Bendito de mi padre; Camina creyéndole a Dios, mantén esa fe que has declarado, que mientras tu creas Dios está obrando!

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